Posted on feb 6, 2015 in Architettura e Urbanistica, Caffé filosofico, Cinema, Eventi, Fotografia, Il Re è nudo, In evidenza, Letteratura, Musica, Pittura e Scultura, Recensioni ragionate, Saggi

Manifiesto
 

Por un renacimiento posible

Qué es lo que consiente aumentar la producción anual de mercancías y, consecuentemente, incrementar los consumos de recursos naturales y energía, las emisiones contaminantes, las emisiones climalterantes  y los residuos? Las innovaciones tecnológicas dirigidas a aumentar la productividad. La maquinaria innovadora que consiente, en un intervalo de tiempo dado, producir más reduciendo la incidencia del trabajo humano sobre el valor adjunto.

Qué es lo que reduce progresivamente los intervalos de tiempo en que los recursos naturales transitan en estado de mercancías antes de devenir residuos? Las innovaciones tecnológicas y estéticas dirigidas a convertir en obsoletos los productos en comercio con el fin de acelerarar los procesos de sustitución.

Qué es lo que induce a proyectar continuamente productos tecnológica y estéticamente innovativos con el fin de convertir en obsoletos y transformar, en tiempos siempre más breves, en residuos los productos en comercio? La necesidad de mantener alta la demanda de mercancías y, de este modo, poder absorber  la oferta creciente de mercancías activada por las innovaciones tecnológicas que acrecientan la productividad.

Las innovaciones de proceso y de producto constituyen la fisiología de los sistemas económicos orientados al crecimiento de la producción de mercancías. Sin innovaciones de proceso no podría aumentar la oferta de mercancías. Sin innovaciones de producto no podría aumentar la demanda de mercancías. Las innovaciones de proceso y de producto están agotando los stocks de recursos no renovables. Han hecho crecer el consumo de recursos renovables hasta superar su capacidad de regeneración anual, son la causa de fondo del efecto invernadero, están vaciando los océanos de muchas especies ícticas y llenándolos de amasijos de residuos plásticos grandes como continentes, han saturado la biosfera de sustancias tóxicas, destruido en pocos años la belleza de paisajes lentamente antropizados en el curso de los siglos, reducido la biodiversidad y mineralizado terrenos agrícolas, extendido el hambre en el mundo y causado guerras siempre más atroces que lo ensangrientan desde hace más de un siglo. Las innovaciones orientadas al crecimiento de la producción y del consumo de mercancías amenazan la supervivencia de la humanidad.

Dado que requieren de dichas innovaciones, los sistemas económicos y productivos que tienen como fin el crecimiento de la producción de mercancías necesitan a su vez valorizar culturalmente la innovación en si misma. La piedra angular de la cultura sobre la que modelan el imaginario colectivo es la identificación entre los conceptos de innovación y mejora. Según su paradigma cultural, cada innovación supone un mejoramiento, sin innovaciones no hay mejoras; la historia es un constante progreso hacia lo mejor, las etapas de este progreso vienen cadenciadas por la sucesión de innovaciones, y su velocidad, por la velocidad con que las sucesivas innovaciones sustituyen a las precedentes.

La valorización cultural de la innovación en sí induce a imaginar el futuro como un escriño con inagotables potencialidades de mejora sobre las que concentrar toda la atención; a pensar el pasado como un depósito de materiales definitivamente inutilizables que hay que olvidar cuanto antes; a mirar siempre hacia delante, como los marineros de vigía en lo alto del palo mayor de sus galeones, para lograr otear antes de los demás la novedades que se delinean en el horizonte; a no volver jamás la cabeza, porque deteniéndonos a observar lo que fue no solo no obtenemos provecho alguno sino que nos arriesgamos a perder posiciones en la carrera hacia lo nuevo y a acabar como Orfeo que, al mirar hacia atrás para comprobar si Eurídice lo seguía en el camino de vuelta hacia la luz, la perdió para siempre.

En la valorización cultural de la innovación, al arte le ha sido asignada la tarea de explorar los confines más avanzados de la modernidad, es decir, de perseguir sin descanso lo nuevo que, como el horizonte, se aleja paso tras paso de quién trata de alcanzarlo porqué siempre hay algo más nuevo al acecho de lo nuevo, un más nuevo que al aparecer transforma lo nuevo en viejo a la espera de ser transformado, a su vez, en viejo por lo más nuevo que piafa a sus espaldas. En los sistemas económicos orientados al crecimiento de la producción de mercancías, el arte, en todas sus manifestaciones (pintura, escultura, música, poesía, arquitectura), ha sido despojada por la fuerza de su dimensión universal y eterna y ha acabado por hallarse recluida en la dimensión de lo efímero. Se le ha impuesto: ser innovadora para seguir siendo contemporánea, desacoplar lo nuevo del estrecho abrazo con las funciones económicas y productivas a las que responde en los sistemas económicos orientados al crecimiento, cancelar del imaginario colectivo la percepción de su papel destructivo y acompañarlo en aquella dimensión espiritual,  no enredada en las miserias cotidianas de la vida, en la que en el curso de la historia los seres humanos se han habituado a situar las manifestaciones artísticas.

Para despertar a la humanidad de este encantamiento que la está perdiendo, es preciso liberar la cultura del vínculo de la valorización de la innovación, que le ha sido impuesto por el sistema económico y productivo orientado al crecimiento de la producción de mercancías.

En sintonía, y junto a quien se propone liberar las actividades económicas y productivas del vínculo de las innovaciones finalizadas al crecimiento, nosotros nos proponemos liberar todas las formas de expresión artística del vínculo de valorizar culturalmente la innovación, que ha dado un aporte esencial a la formación de un imaginario colectivo que considera un progreso el reducir el trabajo a un «hacer para hacer siempre más».

Para reconducirlo a su esencia de hacer bien finalizado a la contemplación de lo que se ha hecho, es necesario redefinir un sistema de valores en el que la belleza vuelva a ser más importante que el provecho: por qué, como se puede contemplar lo que se ha realizado si no ha añadido belleza a la belleza originaria del mundo?

Para transformar desde sus cimientos el paradigma cultural hoy dominante, es necesario reconstruir un imaginario colectivo capaz no solo de desenmascarar, ridiculizando sin temor alguno, los cuatro trucos de embaucador con los que el arte contemporáneo persigue la valorización cultural de la innovación, sino también de reconocer el signo del arte que penetra hasta las cuerda más profundas del ánimo humano, venciendo los límites del espacio y del tiempo; creando una conexión ininterrumpida entre las generaciones. Porqué el arte, como ha escrito Egon Schiele sobre el muro de la prisión en la que se encontraba recluido, no es moderno. El arte es eterno.

 

Gabriella Arduino, arquitecta y pintora

Vincent Cheynet, jefe de redacción de La Décroissance

Pier Paolo Dal Monte, medico y filósofo

Massimo De Maio, gráfico y ecologista

Duccio Demetrio, filosofo, fondatore della Libera Università dell’Autobiografia di Anghiari

Filippo La Porta, ensayista y crítico literario

Giordano Mancini, maestro de arte, green manager

Maurizio Pallante, ensayista

Alessandro Pertosa, investigador en filosofía

Mario Pisani, arquitecto

Paolo Portoghesi, arquitecto

Giannozzo Pucci, editor

Bruno Ricca, editor

Lucilio Santoni, escritor

Filippo Schillaci, ensayista

Leave a Comment

L'indirizzo email non verrà pubblicato. I campi obbligatori sono contrassegnati *

È possibile utilizzare questi tag ed attributi XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>